
Tres mujeres, un adolescente y un bebé viven encerrados en una casa. Fueron blanco de agresiones con piedras, intento de linchamiento y saqueo. Un mallonero está preso desde el 16 de septiembre como sospechoso de matar de dos balazos a un joven malviviente.
La familia de un hombre detenido por el homicidio de un delincuente, ocurrido el mes pasado en el barrio Virgen de los Dolores de la capital provincial, denuncia que permanece bajo amenazas de muerte, además de sufrir robos y agresiones con piedras.
La muerte de Leonel Oscar Ortíz, de 30 años, alias «Leo» o «Leíto», ocurrió el lunes 16 de septiembre cuando resultó herido de dos impactos de bala a quemarropa, uno en el rostro y otro en el pecho.
Por el crimen permanece detenido Luis Martín Monzón, un mallonero de 55 años, quien no ofreció resistencia ante las autoridades al momento de ser buscado como principal sospechoso.
Durante los primeros días posteriores al homicidio, la vivienda de la familia Monzón estuvo con protección policial a raíz de un clima enrarecido y versiones de que la familia Ortiz, como sus amigos, irían «a quemar todo».
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«LEÍTO» TENÍA MALOS ANTECEDENTES EN EL BARRIO.
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En los últimos días recrudecieron los episodios de intimidaciones e incluso salieron a la luz imágenes que muestran a hermanos del hombre ultimado exhibiendo lo que sería una pistola automática.
De acuerdo a información a la que accedió diario época, en el domicilio del supuesto «justiciero» habitan tres mujeres, un adolescente y un niño que «no pueden salir ni a la vereda», según precisaron vecinos.
«Estas personas son hijas, la esposa, el nieto del señor Monzón y no tuvieron nada que ver con lo que pasó», indicó la persona que solicitó preservar su identidad por miedo a represalias.
Durante las noches, la casa del mallonero donde se encuentran sus hijos sería objeto de agresiones con piedras. En el domicilio, un grupo de malvivientes ocasionó rotura de la puerta principal e ingresó con claros fines de saqueo.
La Policía tuvo que concurrir en reiteradas ocasiones a dispersar a personas que rondaban la propiedad en un barrio literalmente «dividido» por este hecho.
En las fotos que ayer salieron a la luz, en algunas redes sociales, se ve a una hermana y un hermano de Leo. Ambos posaron junto a un amigo que también sería promotor de las amenazas.
«Leo» contaban con un extenso prontuario como partícipe de riñas, robos, atentado y resistencia a la autoridad.
Según la familia Monzón, Ortiz y uno de sus hermanos acosaban desde hacía semanas a un adolescente de 16 años, a quien habrían perseguido en más de una ocasión portando un cuchillo.
Las viviendas de ambas familias están separadas por poco más de 100 metros y la convivencia en el barrio previo al 16 de septiembre siempre fue al límite.
Aquel día, «Leo» murió alrededor de las 19:30 cuando lo llevaban en una camioneta particular hacia el hospital Vidal.
El incidente que finalizó en homicidio se produjo al anochecer en un pasillo cercano a la calle Cabeza de Vaca, en la populosa barriada ubicada a un costado del cementerio San Juan Bautista.
Por el caso, la Policía apresó a Monzón como el presunto autor del crimen a pesar de una segunda versión que vinculó a uno de sus hijos llamado Néstor como partícipe.
Luis no opuso resistencia a la detención ocurrida una hora más tarde desde que se produjeron los disparos. El hombre que se dedica a la pesca como mallonero estaba en su domicilio cuando llegaron, para ser llevado a la Comisaría Duodécima y luego a la Unidad Penal 6. Su hijo Néstor, en cambio, continúa con paradero desconocido a pesar de que no existe pedido de captura o imputación alguna sobre él.
La familia del supuesto «justiciero» hace colectas para poder solventar honorarios de un abogado que los represente.
«Leo» era temido en el barrio por sus constantes actos de agresión. «Siempre andaba con cuchillo, con machete, revólver o tumbera», dijo un vecino.
En junio de 2017, su fotografía empuñando un revólver y mirando a la cámara, desafiante, se hizo conocida a través de una publicación de diario época.
Por aquel entonces, un policía fue atacado a tiros y recibió el impacto de un proyectil en el chaleco antibalas, cuando patrullaba las calles del barrio Virgen de los Dolores en horario de la noche.
Los hechos de violencia y robos a mediados de ese año eran endilgados a dos pandillas, una de ellas integrada por Ortiz.
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